miércoles, 25 de enero de 2012
Dodina
Enero 25, y tuve que llevarte, acaricie tu pequeña cabecita… que solo parece huesos, toque tus patitas, mire tus ojitos. Te amo irremediablemente un día más.
La noche fue difícil y lo ha sido durante largos días, quería verte jugar y romper las cosas una sola vez más, pero la vida tenía otros planes para nosotras. Yo sé desde que no te vi caminar como antes que este no era el mejor lugar para seguir, pero como hacer que fuera indoloro, que no haya sufrimiento y culpa.
La determinación siempre estuvo conmigo, era la falta de valor lo que en instantes me hacia retroceder, pero te tome y nos fuimos al lugar que tu no querías, que seguramente te daba miedo, y del que yo deseo no volver en mucho tiempo más.
El te miro y me pregunto directamente “que han pensado hacer con ella”, el aire se me cortó, la respiración se alboroto y mi corazón dejo de latir por unos segundos, y no pude contestar. El supo que y yo supe, en ese momento tuve tanto miedo, me sentí en un agujero negro y profundo y sin fuerzas y sin valor para correr, y sin valor para dejarte y sin valor para decidir.
Mi familia sin querer, quizás inconscientemente me ha hecho la delegada de asuntos terribles, domésticos y animalísticas; en las tres clasificaciones entras tú.
Y yo no me sentía capaz de resolver ninguna. Tengo 21 años y he pasado varios de ellos amando y sufriendo por los seres que a mi juicio son lo mejor del mundo.
Así fue como me vi obligada a decidir, a salir del cascaron y tomar la decisión mas difícil de mi vida.
Llegaste el día 9 en la madrugada junto a otros 5 más, la más fuerte y grande, la más mestiza también, y por si fuera poco la que por las cosas del destino tuvo que vivir una corta vida de 79 días y algunas horas.
Te voy a describir como grande, fuerte, tierna, así te vi los primeros días, luego creciste y eras más grande que tu hermanito, y a medida que los días pasaban se notaba que eras muy mestiza, pero esos ojos eran los de tu madre. Según muchos no eras linda, quizás no eras tan linda, pero yo te amaba y nunca jamás había visto semejante ternura, la belleza de tu encanto opacaba a cualquiera, tus jugarretas eran un descontrol para muchos, para mí siempre fuiste un bebé. Nunca me gusto que te retarán por traviesa, me gane varias discusiones defendiéndote, aunque también había momentos que me sacabas de quicio… así que te cargaba y eso no te gustaba y te dejaba con tus juguetes y tu almohada y tu colcha de dormir, mala idea. Corrías con más fuerza a romper mis pantalones y zapatos y calcetines.
Pero enfermaste, y en ese momento decidí vivir el momento. Así pasaron unas pocas semanas y entre que mejorabas y empeorabas mi vida se fue volviendo un poco estresante, el solo hecho de pensar que no volvería a ver tu carita hacía que mis sentimientos se fueran a la basura y me llenaba una tremenda angustia llena de rabia y pena.
Hoy tuve que dejarte partir amor mío, sufrías y te dolía. Ya eran tres días que no comías, cuatro días que no caminabas, varios más que no eras mi Lola.
Hoy en la soledad de una sala de hospital perruno tuve que decidir dejarte ir, el pronóstico era irreversible, y tus convulsiones y ataques nerviosos no cesaban.
Diste la batalla hasta el final mi Lola, y no te deje en ningún momento. Te decía tranquila mi amor, no tengas miedo, y mi corazón cantaba esa estúpida canción que siempre te cante “dodina” mi dodina hoy nos dejaste, hoy partiste de mi lado y trato de no llorar para no retenerte en este mundo, si me vez llorando es porque los humanos no entendemos muchas cosas, es el miedo a la soledad, el miedo a no sentir tu olor, a no ver tus ojos. Oh Dios mío, no ver tus ojos cada mañana junto a mi va a ser lo más difícil de afrontar. Pero por alguna extraña razón siento tranquilidad, siento un poco de paz. Y espero en el fondo de mi corazón que seas tú mi hermosa dodina quien me este dando está sensación.
Esto va dedicado a todas aquellas personas que un día al igual que yo tuvieron que dejar ir a sus mascotas, que más que mascotas son hijos. Yo tuve que dejar ir a mi Lola a mi quiltrita del alma y ahora espero tener paz por su bienestar.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)